Prospecto RIATUL 0,25 / 0,5 / 1 / 2 / 3 / 1 MG/ML

Composición
RIATUL 0,25: cada comprimido recubierto contiene: risperidona 0,25mg. RIATUL 0,5: cada comprimido recubierto ranurado contiene: risperidona 0,50mg. RIATUL 1: cada comprimido recubierto ranurado contiene: risperidona 1mg. RIATUL 2: cada comprimido recubierto ranurado contiene: risperidona 2mg. RIATUL 3: cada comprimido recubierto ranurado contiene: risperidona 3mg. Cada ml de RIATUL contiene: risperidona 1,0mg.
Indicaciones
Tratamiento de las psicosis esquizofrénicas agudas y crónicas y de otros trastornos psicóticos con predominio de síntomas positivos (como alucinaciones, ideas delirantes, alteraciones del pensamiento, hostilidad, suspicacia) o negativos (como afectividad aplanada, aislamiento emotivo y social, pobreza del lenguaje). También alivia los síntomas afectivos (del tipo depresión, sentimiento de culpa, ansiedad) asociados a la esquizofrenia. Tratamiento de corta duración de los episodios maníacos agudos o mixtos asociados al Trastorno Bipolar I en adultos (como monoterapia o en combinación con litio o valproato) y en niños y adolescentes de 10 a 17 años (como monoterapia). Tratamiento de la irritabilidad asociada con el trastorno autista en niños y adolescentes de 5 a 16 años.
Dosificación
Esquizofrenia: dosis inicial habitual: risperidona puede ser administrada en regímenes de 1 o 2 administraciones diarias. Comenzar el tratamiento con 2mg por día. La dosis puede incrementarse a 4mg el segundo día y hasta 6mg al tercer día. A partir de ese momento, la dosis puede mantenerse sin cambios, o ajustarse en forma individual en caso de ser necesario. La mayoría de los pacientes se benefician con dosis diarias entre 4 y 8mg. Sin embargo, algunos pacientes mejoran con las dosis más bajas. Algunos pacientes pueden requerir una fase de titulación más lenta, así como una dosis inicial y de mantenimiento menores. Cuando sea necesario ajustar la dosis, se recomiendan pequeños incrementos/reducciones de 1-2mg. Ajustes posteriores de la dosis, si se indican, deben realizarse generalmente con intervalos no menores de 1 semana, puesto que el estado estacionario para el metabolito activo no sería alcanzado hasta luego de aproximadamente una semana en pacientes típicos. La eficacia antipsicótica fue demostrada en el rango de dosis de 4 a 16mg/día en estudios clínicos. Sin embargo, el máximo efecto fue observado generalmente en un rango de dosis de 4 a 8mg/día. Dosis superiores a 10mg/día para el régimen de dos administraciones diarias, no demostraron ser más eficaces que dosis inferiores, y se han asociado con síntomas extrapiramidales y otras reacciones adversas, por lo tanto no son generalmente recomendadas. La seguridad con dosis superiores a 16mg/día no ha sido evaluada en estudios clínicos por lo que no debe excederse esta dosis límite. Cuando se precise sedación, se añadirá una benzodiazepina al tratamiento con risperidona. Terapia de mantenimiento: aunque no existe evidencia acerca de la duración del tratamiento con risperidona, la eficacia de risperidona (2mg a 8mg/día) para retrasar las recaídas fue demostrada en un estudio controlado en pacientes esquizofrénicos. Los pacientes enrolados, que habían permanecido clínicamente estables con una medicación antipsicótica por al menos 4 semanas, fueron seguidos por un período de 1-2 años de tratamiento con risperidona u otro tratamiento activo comparador. El tiempo transcurrido hasta la recidiva en pacientes tratados con risperidona fue significativamente más largo que en los tratados con otro tratamiento activo. Se recomienda que los pacientes que responden al tratamiento lo continúen con la menor dosis necesaria para mantener la remisión. Los pacientes deben ser periódicamente reevaluados (por ej. cada 3 meses) para determinar la necesidad de continuar con un tratamiento de mantenimiento a la dosis recomendada. Adolescentes de 13 a 17 años: la dosis inicial recomendada es 0,5mg una vez al día, la cual puede ser administrada por la mañana o por la noche. En función de la respuesta del paciente, la dosis podrá titularse a razón de 0,5 o 1mg/día y en intervalos no menores a 24 horas. La dosis máxima recomendada es 3mg/día. La eficacia fue demostrada en el rango de dosis de 1 a 6mg/día en estudios clínicos; sin embargo, dosis superiores a 3mg/día, no mostraron beneficios adicionales y se asociaron con una mayor incidencia de reacciones adversas. Dosis superiores a 6mg/día no han sido evaluadas en estudios clínicos. Pacientes que experimenten somnolencia pueden beneficiarse con la administración de la dosis diaria en dos tomas. Terapia de mantenimiento: la eficacia a largo plazo en el tratamiento de la esquizofrenia en adolescentes, es decir, por más de 8 semanas, no ha sido evaluada sistemáticamente. En consecuencia, el médico que elija prescribir risperidona por períodos prolongados deberá reevaluar la utilidad de la droga a largo plazo para cada paciente en particular. Cambio de otro antipsicótico a risperidona: no se ha recolectado sistemáticamente información específica acerca del cambio de otro antipsicótico a risperidona o de la administración concomitante. Aunque la inmediata discontinuación del tratamiento puede ser aceptable para algunos pacientes, una discontinuación gradual puede ser más apropiada para otros. Se recomienda interrumpir gradualmente el tratamiento previo mientras se inicia la administración de risperidona. En todos los casos, el período de superposición en la administración de ambos antipsicóticos debe ser mínimo. Episodios maníacos agudos o mixtos del trastorno bipolar I: risperidona debe administrarse en un régimen de una toma diaria. Se recomienda iniciar el tratamiento con una dosis de 2-3mg/día. Cuando sea necesario ajustar la dosis, se recomienda realizar pequeños incrementos/disminuciones de 1mg/día, a intervalos no inferiores a 24 hs. En ensayos clínicos controlados de corta duración (3 semanas), la eficacia antimanía de risperidona fue demostrada en el rango de dosis de 1-6mg/día. Dosis superiores no han sido estudiadas. La eficacia de risperidona en combinación con litio o valproato fue establecida en un estudio placebo-controlado de 3 semanas de duración en pacientes con trastorno bipolar I (según DSM IV) quienes presentaban en ese momento un episodio maníaco agudo o mixto con o sin rasgos psicóticos. La eficacia del tratamiento a largo plazo de risperidona, es decir, por más de 3 semanas, en el episodio agudo, y en la profilaxis de la manía, no ha sido sistemáticamente evaluada en estudios clínicos controlados. Niños y adolescentes de 10 a 17 años: la dosis inicial recomendada es 0,5mg una vez al día, la cual puede ser administrada por la mañana o por la noche. En función de la respuesta del paciente, la dosis podrá titularse a razón de 0,5 o 1mg/día y en intervalos no menores a 24 horas. La dosis recomendada es 2,5mg/día. La eficacia fue demostrada en el rango de dosis de 0,5 a 6mg/día en estudios clínicos; sin embargo, dosis superiores a 2,5mg/día, no mostraron beneficios adicionales y se asociaron con una mayor incidencia de reacciones adversas. Dosis superiores a 6mg/día no han sido evaluadas en estudios clínicos. Pacientes que experimenten somnolencia pueden beneficiarse con la administración de la dosis diaria en dos tomas. Terapia de mantenimiento: si bien es aceptado que la continuación del tratamiento farmacológico de la manía más allá de la respuesta aguda es deseable tanto para el mantenimiento de la respuesta inicial, como para la prevención de nuevos episodios maníacos, no se dispone de datos que respalden el uso de risperidona en tratamientos prolongados. Por lo tanto, el médico que decida extender el tratamiento con risperidona, deberá reevaluar periódicamente la relación riesgo/beneficio de la droga para cada paciente en particular. Irritabilidad asociada con el trastorno autista: niños y adolescentes de 5 a 16 años: la dosis de risperidona deberá individualizarse de acuerdo con la respuesta y tolerancia del paciente. La dosis diaria puede administrarse en una o dos tomas diarias. La dosis inicial recomendada es 0,25mg/día en pacientes con peso corporal < 20 kg y 0,5mg/día en pacientes con peso corporal ≥20kg. Luego de 4 días de tratamiento, la dosis podrá incrementarse a 0,5mg/día en pacientes con peso corporal < 20kg y 1mg/día en pacientes con peso corporal ≥20kg. Si luego de por lo menos dos semanas de tratamiento la respuesta clínica es insuficiente, la dosis podrá titularse en incrementos de 0,25mg/día en pacientes con peso corporal < 20kg y de 0,5mg/día en pacientes con peso corporal ≥20kg. Se recomienda precaución durante la selección de la dosis en pacientes con peso corporal menor a 15kg. En estudios clínicos, dosis de 0,5-2,5mg/día resultaron efectivas en la mayoría de los pacientes. La dosis máxima una vez obtenido un efecto terapéutico estable, fue de 1mg, 2,5mg y 3mg en pacientes con peso corporal < 20kg, ≥20kg o > 45kg, respectivamente. Una vez que se logró y mantuvo una respuesta clínica adecuada, podrá considerarse una disminución gradual de la dosis para alcanzar el equilibrio óptimo entre la eficacia y la seguridad. Los médicos que decidan prescribir risperidona por períodos prolongados deberán reevaluar periódicamente la relación riesgo-beneficio a largo plazo para cada paciente en particular. Pacientes que experimenten somnolencia pueden beneficiarse con la administración de la dosis diaria en dos tomas. Posología en poblaciones especiales: pacientes ancianos o debilitados, pacientes con insuficiencia hepática severa o renal severa, y pacientes con predisposición a hipotensión o en quienes la hipotensión puede ser riesgosa: la dosis inicial recomendada es de 0,5mg dos veces al día. El aumento de la dosis en estos pacientes debe realizarse con incrementos no mayores a 0,5mg dos veces al día hasta alcanzar 1-2mg dos veces al día. La titulación de la dosis a dosis superiores a 1,5mg dos veces al día debe realizarse a intervalos mínimos de 1 semana. El producto es bien tolerado por las personas de edad avanzada. Los pacientes con una predisposición a la hipotensión o en quienes dicha reacción sea riesgosa requieren precaución durante la titulación y un cuidadoso monitoreo. Si se considera apropiada la administración de risperidona una vez al día en pacientes ancianos o debilitados, se recomienda que la titulación se realice utilizando un régimen de dos administraciones diarias durante 2-3 días hasta alcanzar la dosis efectiva. A partir de entonces puede realizarse el cambio a un régimen de una administración diaria. Enfermedad renal y hepática: hasta no disponer de mayor experiencia clínica, conviene administrar con prudencia en este grupo de pacientes, pudiendo ser necesaria una reducción de la dosis. Forma de administración: RIATUL (solución oral): 1) el frasco tiene una tapa a prueba de niños. Para abrirlo; proceder de la siguiente manera: empujar hacia abajo la tapa a rosca y girarla al mismo tiempo en sentido contrario a las agujas del reloj. Retirar la tapa. 2) Introducir la pipeta dosificadora en el frasco. Sujetar la pipeta dosificadora y aspirar la solución tirando del émbolo lentamente hasta la marca correspondiente al volumen que se desee administrar. 3) Retirar la pipeta dosificadora del frasco y vaciar el contenido de la misma en una bebida no alcohólica (excepto té), deslizando el émbolo hacia abajo. 4) Cerrar el frasco y enjuagar la pipeta dosificadora con agua luego de cada uso. RIATUL (solución oral) contiene 1mg de risperidona/ml. La pipeta dosificadora provista en el envase de RIATUL está graduada en mililitros, con marcas de calibración cada 0,05ml, y con un volumen mínimo de 0,50ml y un volumen máximo de 3ml.
Contraindicaciones
Hipersensibilidad conocida a cualquiera de los componentes del producto. Pacientes con demencia y síntomas parkinsonianos tales como rigidez muscular, bradiquinesia y trastornos posturales de tipo parkinsoniano; pacientes con demencia de los cuerpos de Lewy.
Reacciones adversas
Las reacciones adversas más comúnmente observadas en estudios clínicos, reportadas con una incidencia > 10%, fueron: somnolencia, aumento del apetito, fatiga, rinitis, infección respiratoria alta, vómitos, tos, incontinencia urinaria, sialorrea, constipación, fiebre, parkinsonismo, distonía, dolor abdominal, ansiedad, náuseas, mareos, sequedad bucal, temblor, rash, acatisia y dispepsia. Adultos: a continuación se describen los efectos adversos emergentes de estudios clínicos controlados, observados con frecuencia 1%, considerando las indicaciones en forma combinada. La mayoría de las reacciones adversas fueron de intensidad leve a moderada. Psiquiátricas: ansiedad, somnolencia, anorexia. Neurológicos: parkinsonismo (trastornos extrapiramidales, hipoquinesia y bradiquinesia), mareos, distonía, hipertonía, hiperquinesia, crisis oculógira, contracciones musculares involuntarias, tetania, laringismo, parálisis de la lengua, tortícolis, acatisia, hiperquinesia, temblor.Gastrointestinales: constipación, náuseas, dolor abdominal, sialorrea, sequedad bucal, diarrea. Respiratorios: rinitis, tos, faringitis, disnea. Dermatológicos: rash, seborrea. Sensoriales: visión anormal, dolor de oído. Infecciosos: infección del tracto respiratorio superior, infección del tracto urinario. Musculoesqueléticos: artralgia, mialgia. Cardiovasculares: taquicardia, hipotensión, arritmia, palpitaciones. Metabólicos: incremento del peso, incremento de la CPK. Hepáticos: incremento de la ALT. Urogenitales: incontinencia urinaria. Mujer: galactorrea. Hombre: disfunción eyaculatoria. Hematológicos: epistaxis, anemia. Otros: dolor de espalda, dolor de pecho, fiebre, fatiga, astenia, síncope, edema. Pacientes pediátricos: a continuación se describen los efectos adversos emergentes de estudios clínicos controlados, observados con frecuencia 5%, considerando las indicaciones en forma combinada. La mayoría de las reacciones adversas fueron de intensidad leve a moderada. Neurológicos: parkinsonismo (trastornos extrapiramidales, hipoquinesia y bradiquinesia), temblor, distonía, hipertonía, crisis oculógira, contracciones musculares involuntarias, tetania, laringismo, parálisis de la lengua, tortícolis, mareos, acatisia, hiperquinesia, automatismo, disquinesia. Psiquiátricos: somnolencia, incremento del apetito, ansiedad, anorexia, confusión. Gastrointestinales: sialorrea, dolor abdominal, dispepsia, náuseas, vómitos, diarrea, constipación, sequedad bucal. Cardiovasculares: taquicardia. Urogenitales: galactorrea, incontinencia urinaria. Respiratorios: rinitis, disnea, tos. Dermatológicos: rash. Sensoriales: visión anormal. Metabólicos: incremento del peso. Otros: fatiga, fiebre. Discontinuación del tratamiento: las reacciones adversas más comúnmente asociadas con la suspensión del tratamiento en los estudios clínicos ( > 1% de los pacientes adultos y/o > 2% de los pacientes pediátricos) fueron somnolencia, náuseas, dolor abdominal, mareos, vómitos, agitación y acatisia. Otras reacciones adversas que condujeron a la discontinuación del tratamiento fueron: adultos: parkinsonismo, distonía, hipotensión postural, taquicardia, incremento de la AST, incremento de la ALT. Pacientes pediátricos: anorexia, ansiedad, hipotensión, ataxia y palpitaciones. Reacciones dosis-dependientes: se ha encontrado dependencia con la dosis para los siguientes efectos adversos: síntomas extrapiramidales, distonía, somnolencia, incremento de la duración del sueño, disturbios de la acomodación, mareos, palpitaciones, aumento de peso, disfunción eréctil, disfunción eyaculatoria, disfunción orgásmica, astenia/lasitud/fatiga incrementada, decoloración de la piel, visión anormal. Cambios en los signos vitales: risperidona se ha asociado con hipotensión ortostática y taquicardia. Cambios en el peso: adultos: en estudios clínicos de 6 a 8 semanas de duración se ha reportado aumento de peso (7%) en pacientes tratados con risperidona en comparación con el grupo placebo (18% vs. 9%). Cambios en los parámetros de laboratorio: la administración de risperidona se ha asociado con incremento dosis-dependiente en los niveles de prolactina sérica. Cambios en el ECG: véase Advertencias. Otras reacciones adversas observadas en estudios pre-marketing (incidencia en adultos: < 1%, incidencia en pacientes pediátricos: < 5%): neurológicos: marcha anormal, trastornos del habla, coma, ataxia, disfonía, estupor, calambres musculares, vértigo, hipoestesia, disquinesia tardía, síndrome neuroléptico maligno. Endocrinológicos: hiperprolactinemia, ginecomastia. Gastrointestinales: disfagia, flatulencia. Cardiovasculares: bloqueo AV, bloqueo de rama, trastorno cerebrovascular. Sensoriales: conjuntivitis. Metabólicos y nutricionales: sed, hiperglucemia, xeroftalmia, diabetes mellitus agravada, coma diabético. Musculoesqueléticos: debilidad muscular, rabdomiólisis. Hematológicos: púrpura, leucopenia, granulocitopenia. Psiquiátricos: insomnio, agitación, labilidad emocional, apatía, nerviosismo, trastorno de la concentración, impotencia, disminución de la libido. Urogenitales: micción frecuente. Mujer: trastorno menstrual, leucorrea. Hombre: trastorno de la eyaculación, función sexual anormal, priapismo. Infecciosos: otitis media, infección viral. Respiratorios: trastornos respiratorios. Dermatológicos: ulceración de la piel, decoloración de la piel, exfoliación de la piel, eritema multiforme, rash eritematoso, rash maculopapular. Otros: dolor, síndrome símil gripe, malestar, reacciones alérgicas, reacciones anafilácticas, rigidez, hipotermia. Reacciones adversas post-marketing: las reacciones adversas reportadas desde la introducción de risperidona en el mercado, que resultaron ser temporalmente relacionadas con la droga (pero no necesariamente causales), fueron: reacciones anafilácticas, angioedema, apnea del sueño, fibrilación auricular, trastornos cerebrovasculares incluyendo accidente cerebrovascular, hiperglucemia, diabetes mellitus agravada (incluyendo cetoacidosis diabética), obstrucción intestinal, ictericia, manía, pancreatitis, enfermedad de Parkinson agravada, embolismo pulmonar, agranulocitosis, alopecia, secreción inadecuada de hormona antidiurética, prolongación del intervalo QT, trombocitopenia, intoxicación acuosa. Recuerde la importancia de notificar todas las sospechas de reacciones adversas al Sistema Nacional de Farmacovigilancia. Departamento de Farmacovigilancia: Av. de Mayo 869 piso 11° (1084). Ciudad de Buenos Aires - Argentina. TE/Fax: 05-4-11-4340-0866 - snfvg@anmat.gov.ar. Baliarda S.A.: TE: 054-11-4122-5800 - www.baliarda.com.ar
Advertencias
Síndrome neuroléptico maligno (SNM): en asociación con el uso de antipsicóticos se han reportado un complejo de síntomas potencialmente fatales conocido como el síndrome neuroléptico maligno. Las manifestaciones clínicas del SNM son hiperpirexia, rigidez muscular, alteración del estado mental y evidencia de inestabilidad autonómica (presión sanguínea y pulso irregulares, taquicardia, diaforesis, y disritmia cardíaca). Signos adicionales pueden incluir elevación de la creatinfosfoquinasa, mioglobinuria (rabdomiólisis), y falla renal aguda. El tratamiento de SNM incluye: 1) discontinuación inmediata de los antipsicóticos y de otras drogas no esenciales para el tratamiento concomitante; 2) tratamiento sintomático intensivo y monitoreo médico. En los pacientes geriátricos o con insuficiencia renal o hepática se recomienda reducir la dosis inicial a la mitad, como también los incrementos posteriores de la dosis. Disquinesia tardía: en pacientes tratados con drogas antipsicóticas se puede desarrollar un síndrome de movimientos diskinéticos involuntarios, potencialmente irreversibles. Aunque la prevalencia del síndrome parece mayor en pacientes ancianos, es imposible predecir, en el inicio del tratamiento antipsicótico, en qué pacientes es más probable este síndrome. El riesgo de desarrollar disquinesia tardía y la probabilidad de que esta se convierta en irreversible se incrementa con la duración del tratamiento y el aumento de la dosis total acumulada de la droga antipsicótica. No se conoce tratamiento para los casos establecidos de disquinesia tardía, aunque el síndrome puede reducirse, parcial o totalmente, con la discontinuación del antipsicótico. La risperidona posee un potencial menor que los neurolépticos clásicos para inducir síntomas extrapiramidales, es por ello que debería tener un menor riesgo de inducir disquinesia tardía en comparación con los neurolépticos clásicos. En pacientes que requieran tratamiento crónico con risperidona, se debe buscar la menor dosis y la duración más corta de tratamiento que produzca una respuesta clínicamente satisfactoria. La necesidad de continuar el tratamiento debe ser reevaluada periódicamente. Si aparecen signos o síntomas de disquinesia tardía en pacientes tratados con risperidona, debe considerarse la discontinuación de la droga; sin embargo, en algunos pacientes puede ser necesario continuar el tratamiento con risperidona a pesar de la presencia del síndrome. Reacciones adversas cerebrovasculares: en pacientes ancianos (edad promedio: 85 años, rango 73-97 años) tratados con risperidona por psicosis relacionada con demencia, se han reportado reacciones adversas cerebrovasculares, incluyendo stroke y ataque isquémico transitorio, con una incidencia significativamente mayor que en pacientes tratados con placebo. La risperidona no se encuentra aprobada para el tratamiento de la psicosis relacionada con demencia. Potencial de efectos proarrítmicos: risperidona y/o 9-hidroxi-risperidona parecen prolongar el intervalo QT en algunos pacientes, aunque no se ha observado un incremento promedio en los pacientes tratados con dosis de hasta 12-16mg/día (muy superiores a las dosis recomendadas). Otras drogas que prolongan el intervalo QT han sido asociadas con la aparición de torsades de pointes, y arritmia. La presencia de bradicardia, desbalance electrolítico, uso concomitante con otras drogas que prolongan el intervalo QT, o la presencia de prolongación congénita del intervalo QT pueden incrementar el riesgo de arritmias. Hiperglucemia y diabetes mellitus: en pacientes tratados con antipsicóticos atípicos, incluyendo risperidona, se ha reportado hiperglucemia y, en algunos casos, cetoacidosis, coma hiperosmolar y muerte. Estudios epidemiológicos sugieren un incremento de la incidencia de hiperglucemia en pacientes tratados con antipsicóticos atípicos. En consecuencia, los pacientes diabéticos tratados con antipsicóticos deben ser regularmente monitoreados en busca de fallas en el control de la glucemia. En pacientes con riesgo de desarrollar diabetes mellitus (ej., obesidad, antecedentes familiares) se deberá controlar la glucemia en ayunas antes del tratamiento y periódicamente durante el mismo. Todos los pacientes deberán ser monitoreados en busca de síntomas de hiperglucemia (ej., polidipsia, poliuria, polifagia, y debilidad). Ante la aparición de dichos síntomas deberá controlarse la glucemia en ayunas. En algunos casos, la hiperglucemia se resuelve con la discontinuación del tratamiento; sin embargo, algunos pacientes pueden requerir además un tratamiento hipoglucemiante.
Presentación
RIATUL 0,25: envases con 20 comprimidos recubiertos. RIATUL 0,5 y 3: envases con 20 comprimidos recubiertos ranurados. RIATUL 1 y 2: envases con 20, 40 y 60 comprimidos recubiertos ranurados. RIATUL (solución oral): frasco con 30ml y una pipeta dosificadora.
Nota
Para mayor información, ver prospecto del producto.

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