TOPIRAMATO - Propiedades

El topiramato es un monosacárido derivado de la D-fructosa, que se encuentra sustituido con sulfamato; es estructuralmente distinto de otros agentes antiepilépticos. El mecanismo de acción antiepiléptico no se encuentra clarificado, si bien se sabe que actúa como inhibidor débil de la anhidrasa carbónica, se considera que esta acción no se relaciona con su efecto anticonvulsivante. En estudios experimentales se observó que el topiramato reduce la frecuencia de impulsos neuronales rápidos en el hipocampo de rata, quizá debido al bloqueo de los canales del calcio o del sodio. Se sabe que no se une a los receptores del GABA, de las benzodiazepinas, de la serotonina, de la dopamina, ni a los receptores adrenérgicos ni muscarínicos. El topiramato potenciaría las corrientes de cloro mediadas por GABA, inhibiría la liberación de aminoácidos excitatorios, y antagonizaría los receptores de AMP y ácido kaínico, a la vez que bloquearía los canales del sodio voltaje-dependientes. La actividad anticonvulsivante del topiramato se basaría en tres efectos: a) bloqueo tiempo-dependiente de los potenciales de acción repetitivos elicitados por despolarización sostenida de las neuronas (posiblemente por inhibición de los canales del sodio), b) incremento del ingreso de cloro a la neurona mediado por el GABA, y c) antagonismo de la acción activadora del kainato sobre el receptor excitatorio del ácido glutámico. Se indicaría en el tratamiento de pacientes con convulsiones parciales refractarias, y podría ser usado en convulsiones generalizadas. Su importancia clínica radica en que no modificaría la concentración plasmática de las drogas antiepilépticas convencionales, aunque la carbamazepina y la fenitoína pueden provocar reducción del nivel sérico de topiramato. Se absorbe bien por vía oral, alcanza su pico sérico en 2 a 4 horas y la ingestión con alimentos no altera la biodisponibilidad. Posee una vida media de eliminación prolongada (18 a 24 horas), se une poco a proteínas plasmáticas (9% a 17%), su volumen de distribución es de 0,7l/kg y la mayor parte de la droga se recupera inalterada en orina. Parece ser mejor tolerado que las drogas convencionales (no se han informado hasta el momento casos de hepatotoxicidad y de hematotoxicidad). Puede, en ocasiones, inducir disturbios cognitivos, cuya influencia en la continuidad del tratamiento aún no ha sido evaluada.