ETEC 1000® - Farmacología

La importancia de la vitamina E para el organismo humano reside esencialmente en su poder antioxidante que le permite prevenir la oxidación de importantes estructuras celulares. Gracias a esta propiedad, ésta estabiliza las membranas de las organelas sub-celulares (lisosomas, mitocondrias y capilares), dado que protege los compuestos poliinsaturados, muy importantes para estas membranas, contra su destrucción por peroxidación lipídica. En cuanto a antioxidante biológico, la vitamina E impide la oxidación espontánea de combinaciones fuertemente insaturadas, vitaminas, hormonas, enzimas y ácidos nucleicos, oxidación que dará origen a radicales libres agresivos. Ella reduce el efecto tóxico del oxígeno y permite un ahorro de este elemento. Una carencia de vitamina E como secuela de una grave malabsorción, da lugar a síntomas miopáticos y neuropáticos que irán mejorando o involucionando con el aporte de alfa-tocoferol. La vitamina E ejerce un efecto inhibidor sobre la fibroplastía retrolental y la displasia bronco-pulmonar, que se manifiestan principalmente en los prematuros en incubadora. Los estados de carencia de vitamina E en los niños engendran un depósito de lipopigmentos en los tejidos. Las investigaciones realizadas en el animal así como en el humano destacan que se produce, con motivo de la administración de vitamina E, un efecto farmacológico que se traduce por una redistribución de la fracción LDL aterógena del colesterol en favor de la fracción HDL anti-aterógena.