DOYLE® - Indicaciones

Azitromicina está indicada para el tratamiento de pacientes con infecciones leves o moderadas debidas a gérmenes sensibles en las condiciones específicas que se enumeran más adelante. Adultos: Exacerbaciones bacterianas agudas de enfermedad pulmonar obstructiva crónica debidas a Haemophilus influenzae, Moraxella catarrhalis o Streptococcus pneumoniae. Neumonía adquirida en la comunidad debida a Chlamydia pneumoniae, Haemophilus influenzae, Mycoplasma pneumoniae o Streptococcus pneumoniae en pacientes que pueden recibir terapia oral. Azitromicina no debe ser usada en pacientes con neumonía que son considerados no aptos para terapia oral debido a enfermedad moderada a severa o factores de riesgo tales como cualquiera de los siguientes: Pacientes con fibrosis quística. Pacientes con infecciones adquiridas en hospital. Pacientes con bacteriemia conocida o sospechada. Pacientes que requieren hospitalización. Pacientes ancianos o debilitados. Pacientes con problemas significativos de salud subyacentes que pueden comprometer su capacidad de respuesta a su enfermedad (incluyendo inmunodeficiencia o asplenia funcional). Faringitis/tonsilitis causadas por Streptococcus pyogenes como una alternativa de la terapia de primera línea en individuos en los que ésta esté contraindicada. La droga habitual de elección en el tratamiento de la infección por Streptococcus pyogenes y la profilaxis de la fiebre reumatoidea es la penicilina por vía IM. No hay información disponible de que la azitromicina sea eficaz en la prevención de la fiebre reumática aunque algunas cepas de Streptococcus pyogenes sean sensibles. Infecciones no complicadas de la piel y de las estructuras de la piel debidas a Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes o Streptococcus agalactiae. Los abscesos, por lo común, requieren drenaje quirúrgico. Uretritis y cervicitis debidas a Chlamydia trachomatis o Neisseria gonorrheae. Enfermedad ulcerosa genital en hombre debida a Haemophilus ducreyi (chancroide). No se ha establecido la eficacia de azitromicina en el tratamiento del chancroide en mujeres. Azitromicina en la dosis recomendada no debe ser considerada como confiable en el tratamiento de la sífilis. Los agentes antimicrobianos usados en dosis altas durante períodos breves para el tratamiento de la uretritis no-gonocóccica puede ocultar o demorar los síntomas de incubación de la sífilis. Todos los pacientes con uretritis o cervicitis de transmisión sexual deben ser sometidos a prueba serológica por sífilis y se deben realizar cultivos adecuados post-gonorrea realizados en el momento del diagnóstico. Se deben iniciar una terapia antimicrobiana apropiada y las pruebas de seguimiento de estas enfermedades si se confirma la infección. Pediatría: Otitis media aguda causada por Haemophilus influenzae, Moraxella catarrhalis o Streptococcus pneumoniae (ver Dosificación). Neumonía adquirida en la comunidad debida a Chlamydia pneumoniae, Haemophilus influenzae, Mycoplasma pneumoniae o Streptococcus pneumoniae en pacientes aptos para terapia oral. Azitromicina no debe ser usada en pacientes pediátricos con neumonía que son considerados no aptos para terapia oral debido a enfermedad moderada a severa o factores de riesgo tales como cualquiera de los siguientes: Pacientes con fibrosis quística. Pacientes con infecciones adquiridas en hospital. Pacientes con bacteriemia conocida o sospechada. Pacientes que requieren hospitalización. Pacientes con problemas significativos de salud subyacentes que pueden comprometer su capacidad de respuesta a su enfermedad (incluyendo inmunodeficiencia o asplenia funcional). Faringitis/tonsilitis causadas por Streptococcus pyogenes como una alternativa de la terapia de primera línea en individuos en que ésta está contraindicada. La droga habitual de elección en el tratamiento de la infección por Streptococcus pyogenes y la profilaxis de la fiebre reumatoidea es la penicilina por vía IM. No hay información disponible de que la azitromicina sea eficaz en la prevención de la fiebre reumática aunque algunas cepas de Streptococcus pyogenes sean sensibles. Se deben realizar adecuados cultivos y pruebas de susceptibilidad a la azitromicina. La terapia con este medicamento puede ser iniciada antes de conocerse los resultados de estas pruebas; tan pronto como los resultados estén a disposición, la terapia antimicrobiana debe ser ajustada en forma concordante.