DECIDEX COMPUESTO - Sobredosificación

Hasta la fecha no se han comunicado casos de sobredosis con la asociación de clorfeniramina-seudoefedrina-paracetamol. En caso de que ello ocurriera, deberá comenzarse sin demoras un tratamiento general sintomático y de sostén, manteniéndolo el tiempo que sea necesario. La intoxicación con paracetamol es peligrosa y más en los pacientes ancianos y en los niños pequeños (sobredosis terapéutica o intoxicación accidental) en los que puede resultar mortal, por lo que se recomienda concurrir de inmediato al Hospital más cercano o comunicarse con los Centros de Toxicología: Hospital de Pediatría Ricardo Gutiérrez: (011) 4962-6666/2247; Hospital A. Posadas: (011) 4654-6648/4658-7777. Los síntomas, que se manifiestan dentro de las 24 horas, son: náuseas, vómitos, sudoración, anorexia, palidez y dolores abdominales. Las dosis mayores de 10g en el adulto y de 150mg/kg en niños, en una sola toma, provocan citólisis hepática que puede llegar a necrosis hepática completa e irreversible y que se traducirá en insuficiencia hepatocelular, acidosis metabólica y encefalopatía, que pueden llevar al coma y a la muerte. Simultáneamente a los síntomas clínicos (12 a 48 horas después de la ingestión) se observa un aumento de las transaminasas, de la LDH y de la bilirrubina y una disminución de la tasa de protrombina. La presencia de clorfeniramina (en cantidades muy superiores a las recomendadas) podría determinar somnolencia y sedación. Son teóricamente posibles los síntomas atribuibles al simpaticomimético: depresión del SNC (sedación, apnea, alteración del estado de alerta, cianosis, coma, colapso cardiovascular), o estimulación (insomnio, alucinaciones, temblores, convulsiones) con eventual desenlace fatal. Otros signos y síntomas posibles: cefalea, ansiedad, euforia, trastornos de la micción, debilidad o tensión muscular, excitación, taquicardia, palpitaciones, sed, sudoración, náuseas, vómitos, dolor precordial, vértigo, acúfenos, ataxia, visión borrosa e hipertensión o hipotensión. La estimulación es particularmente probable en niños, al igual que los signos y síntomas de tipo atropínico (boca seca, pupilas fijas y dilatadas, rubor, hipertermia y síntomas gastrointestinales). Tratamiento: trasladar de inmediato al hospital. Provocar el vómito aunque éste haya ocurrido espontáneamente con anterioridad. La forma idónea de provocarlo es mediante la administración de jarabe de ipecacuana. Sin embargo, el vómito no debe provocarse en pacientes con alteración de conciencia. Se deben tomar precauciones para evitar la aspiración, especialmente en niños. Luego del vómito se procurará la adsorción de la droga remanente en el estómago mediante carbón activado en forma de suspensión en agua. Si no se puede inducir el vómito, o el mismo está contraindicado, lavar el estómago con solución salina fisiológica, especialmente en niños. En adultos puede utilizarse agua corriente. Luego de cada instilación, extraer el mayor volumen posible del líquido administrado previamente. Los laxantes salinos contribuyen a diluir el contenido intestinal. No se tienen datos acerca de una eventual eliminación de los principios activos mediante hemodiálisis. El tratamiento de los signos y síntomas de sobredosis es sintomático y de sostén. No se deben utilizar agentes estimulantes (analépticos). La hipertensión se tratará con alfabloqueantes y la taquicardia con betabloqueantes. Las convulsiones, con barbitúricos de acción corta o diazepam. La hiperpirexia, especialmente en niños, puede requerir tratamiento con baños de esponja, con agua tibia, o una manta hipotérmica. La apnea requiere asistencia ventilatoria.