CORTIPYREN® B 4-8-40 - Advertencias

Se deberá cumplir estrictamente con la dosificación indicada por el médico. En cada caso, debe administrarse la mínima dosis efectiva. El tratamiento puede ser interrumpido sólo bajo control y supervisión médica. Luego de una terapia prolongada, el retiro de los corticoesteroides puede resultar en un síndrome de supresión; la reducción de la dosis debe ser gradual. Puede persistir un estado de insuficiencia suprarrenal relativo por varios meses luego de discontinuar la terapia, a considerar en caso de situaciones de estrés. Los corticoesteroides pueden enmascarar signos de infecciones y disminuyen la resistencia del organismo para combatirla, pudiendo reactivarse infecciones latentes, aparecer nuevas infecciones o por gérmenes oportunistas, siendo el curso serio e incluso fatal. En caso de exposición o desarrollo de varicela, puede estar indicada la inmunoglobulina específica o terapia antiviral, respectivamente; en caso de exposición al sarampión, puede estar indicada gammaglobulina humana. La administración de vacunas con virus vivos está contraindicada en pacientes recibiendo dosis inmunosupresoras de corticoesteroides; la respuesta inmunológica a las vacunas en general puede no ser la esperada. El uso de meprednisona en la tuberculosis debe ser reservado para casos diseminados o fulminantes, concomitantemente con el tratamiento quimioterápico específico; si se indica tratamiento esteroideo a pacientes con tuberculosis latente o con una prueba de tuberculina reactiva, éstos deben ser controlados y recibir quimioprofilaxis. Los corticoesteroides deben usarse con gran cuidado en pacientes con estrongiloidiasis conocida o sospechada; pueden reactivar una amebiasis latente, recomendándose descartar una infección activa o latente antes de iniciar la terapia. El tratamiento prolongado con corticoesteroides puede originar cataratas subcapsulares posteriores, glaucoma, daño a los nervios ópticos y aumentar el riesgo de infecciones oculares. Los corticoesteroides elevan la presión arterial, favorecen la retención hidrosalina y aumentan la excreción de potasio y calcio; se recomienda monitorear los niveles de potasio sérico. Puede verse afectada la secreción mineralocorticoide. Emplear con precaución y control apropiado en caso de tratamientos prolongados y pacientes con vómitos y diarrea, úlcera gastroduodenal activa o latente, diverticulitis, anastomosis intestinal reciente, colitis ulcerosa inespecífica, cirrosis, trastornos psíquicos, insuficiencia renal, infecciones severas, herpes simple ocular, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio reciente, riesgo de torsión de puntas, hipotiroidismo, diabetes, insuficiencia renal, osteoporosis, miastenia gravis. La embolia grasa puede ser una complicación del hipercorticismo. Cuando se administran grandes dosis, la administración de antiácidos puede ayudar a prevenir la úlcera péptica. Durante el uso de corticoides pueden aparecer desórdenes psíquicos. Algunos efectos adversos podrían alterar la capacidad de concentración y reacción. La meprednisona es una sustancia de uso prohibido por comités de deportes. Las reacciones cutáneas a los tests de alergia podrían no manifestarse (por supresión). Embarazo y lactancia: Los niños de madres que recibieron altas dosis de corticoesteroides durante el embarazo pueden presentar signos de hipoadrenalismo. En el embarazo, sólo deben indicarse en caso de condiciones médicas específicas. Evitar el amamantamiento. Uso en pediatría: En los niños que reciben corticoesteroides deben evaluarse el crecimiento y desarrollo corporal. Los corticoides deben administrarse sólo cuando existan motivos médicos apremiantes. Uso en geriatría: Los pacientes gerontes son más susceptibles a desarrollar efectos adversos relacionados con la corticoterapia, especialmente osteoporosis secundaria e hipertensión arterial. Interacciones medicamentosas: Ciertas drogas inductoras del sistema microsomal hepático como fenobarbital, fenitoína, efedrina, carbamazepina, rifabutina, primidona, colestiramina y rifampicina aumentan la eliminación de los corticoesteroides, requiriéndose un incremento de dosis. La troleandomicina y el ketoconazol inhiben la eliminación de los corticoesteroides. Los corticoesteroides aumentan la eliminación de la aspirina cuando es administrada en altas dosis y puede presentarse un cuadro de intoxicación por salicilatos una vez suspendido el tratamiento esteroideo; en caso de hipoprotrombinemia, controlar estrictamente la administración concomitante de ácido acetil salicílico y corticoesteroides. Ante el uso junto a anticoagulantes orales, controlar los índices de coagulación; los corticoides pueden producir aumento del riesgo de hemorragia en pacientes tratados con heparina o anticoagulantes orales. El empleo concomitante con antiinflamatorios no esteroideos y alcohol puede aumentar el riesgo de lesión gastroduodenal. La administración conjunta con diuréticos inhibidores de la anhidrasa carbónica puede inducir hipocalemia e hipocalcemia, mientras que la acetazolamida incrementa el riesgo de hipernatremia y/o edema. Los estrógenos y los anticonceptivos orales que contengan estrógenos disminuyen la eliminación sistémica y la ligadura a proteínas plasmáticas de los corticoesteroides, aumentando sus concentraciones plasmáticas. Los corticoesteroides disminuyen las concentraciones plasmáticas y la efectividad de la isoniazida, y la concentración de prazicuantel. Los corticoesteroides pueden incrementar la toxicidad de ciclosporina y digitálicos. Pueden verse reducidos el efecto de antihipertensivos y la acción del interferón alfa con la administración conjunta. El riesgo de hipopotasemia debe ser tenido en cuenta, especialmente cuando se usan concomitantemente diuréticos perdedores de potasio, laxantes, anfotericina B, medicaciones cuya toxicidad aumenta por hipopotasemia (como digoxina o agentes bloqueantes neuromusculares) o fármacos productores de torsión de puntas. En pacientes tratados con corticoesteroides sistémicos, el uso de relajantes musculares no curarizantes podría producir una relajación muscular más prolongada. Los corticoides requieren ajuste de la dosis del tratamiento antidiabético; los corticoides pueden elevar la glucemia y reducir el efecto hipoglucemiante de los antidiabéticos orales. En el embarazo, el uso concomitante de corticoides y ritodrina puede causar edema pulmonar en la madre; ante el primer signo de este trastorno se deberían discontinuar ambas drogas. Los antiácidos disminuyen la absorción de corticoides.