BRONAX CORT - Reacciones adversas

Meloxicam: los siguientes eventos adversos, categorizados como frecuentes ( > 10% de los pacientes), ocasionales (1-10%), raros (0,001-1%) o aislados ( < 0,001%), fueron reportados con el uso de meloxicam: tracto gastrointestinal: ocasionales: dolor abdominal, náuseas, vómitos, constipación, diarrea y flatulencia. Raros: modificaciones transitorias de la función hepática, esofagitis, úlcera gastrointestinal, eructos, sangrado gastrointestinal micro o macroscópico. Casos aislados: colitis, perforación gastrointestinal, hepatitis y gastritis. Sistema nervioso central: ocasionales: cefalea, mareos. Raros: somnolencia, zumbidos, vértigo. Casos aislados: alteración del humor, desorientación y confusión. Aparato respiratorio: casos aislados: inducción de crisis asmáticas. Sistema hematopoyético: ocasionales: anemia. Raros: modificaciones en el recuento globular, incluyendo la fórmula leucocitaria, leucopenia y trombocitopenia. La administración concomitante de fármacos potencialmente mielotóxicos, como metotrexato, es un factor predisponente para la aparición de una citopenia. Piel y anexos: ocasionales: exantema y prurito. Raros: urticaria y estomatitis. Casos aislados: reacciones de fotosensibilización. Más raramente pueden presentarse eritema multiforme, reacciones ampollares, necrólisis epidérmica tóxica o síndrome de Stevens-Johnson. Aparato genitourinario: raros: alteraciones en los parámetros de la función renal (aumento de los niveles plasmáticos de creatinina y urea). Casos aislados: insuficiencia renal aguda. Aparato cardiovascular: ocasionales: edema. Raros: palpitaciones, rubor y aumento de la presión arterial. Ojos: casos aislados: conjuntivitis y trastornos visuales. Reacciones de hipersensibilidad: casos aislados: angioedema. Betametasona: los efectos indeseables de betametasona dependen de la dosificación y la duración del tratamiento, así como de la edad y el sexo del paciente y la enfermedad que debe tratarse. En un tratamiento a corto plazo, el riesgo de efectos indeseables es minúsculo. Es necesario, sin embargo, tener en cuenta el hecho de que hemorragias intestinales (a menudo vinculadas a stress) pueden ser paucisintomáticas durante un tratamiento por corticoides. En tratamientos prolongados con altas dosis, pueden ocurrir los siguientes efectos secundarios conocidos de los corticoides: trastornos hematológicos y vasculares: leucocitosis, linfopenia, eosinofilia, tromboembolias. Trastornos inmunológicos: debido al efecto negativo sobre el número y la función de los linfocitos, hay mayor predisposición a las infecciones, enmascaramiento de las infecciones, disminución o ausencia de respuesta a las pruebas cutáneas, activación de infecciones latentes, infecciones oportunistas; reacciones de hipersensibilidad, pudiendo ir en raros casos hasta reacciones anafilácticas con hipotensión, colapso circulatorio y/o broncospasmo. Trastornos endócrinológicos: irregularidades menstruales, desarrollo de un aspecto cushingoide, retraso del crecimiento en el niño; insuficiencia corticosuprarrenal e hipofisaria secundarias, especialmente en caso de stress vinculado a un traumatismo; disminución de la tolerancia a los hidratos de carbono, manifestación de una diabetes latente. Trastornos metabólicos: balance nitrogenado negativo debido al catabolismo proteico; lipomatosis, aumento de peso; aumento del apetito. Trastornos del equilibrio hidroelectrolítico: retención hidrosódica; depleción de potasio y calcio, hipofosfatemia; alcalosis hipokalémica; hipertensión; insuficiencia cardíaca congestiva en los pacientes predispuestos. Trastornos psiquiátricos: euforia, insomnio, modificaciones del humor, modificaciones de la personalidad, agravación de trastornos emocionales que puede llegar hasta psicosis manifiestas o depresiones graves. Trastornos neurológicos: convulsiones; vértigo, cefalea; aumento de la presión intracraneal con edema papilar (pseudotumor cerebral) en general consecutiva a los tratamientos. Trastornos oftalmológicos: catarata subcapsular posterior; aumento de la presión intraocular, glaucoma, exoftalmía. Trastornos gastrointestinales: malestar; náuseas; úlcera gástrica con eventual perforación y hemorragia; perforación del intestino delgado o el colon, en particular en los pacientes afectados por afecciones intestinales inflamatorias; distensión abdominal; pancreatitis; esofagitis ulcerosa. Trastornos dermatológicos: trastornos de la cicatrización, petequias y equimosis, sudoración excesiva, enrojecimiento de la cara y tuforadas de calor (flushing), hipo o hiperpigmentación, atrofia cutánea (piel en pergamino) con estrías. Trastornos musculoesqueléticos: debilidad muscular, atrofia muscular, miopatía, osteoporosis (en particular, en las mujeres menopaúsicas), osteonecrosis aséptica, fracturas vertebrales por compresión, fracturas óseas patológicas. Otros: ruptura del miocardio después de infarto reciente.