ANGOTEN-ANGUTEN - Advertencias

Toxicidad pulmonar: Es la toxicidad más importante. Puede causar un síndrome clínico de tos y disnea progresivos. La toxicidad pulmonar se reportó con una frecuencia de entre 2 y 17%. La neumonitis por hipersensibilidad y la neumonitis intersticial/alveolar son las dos formas de toxicidad pulmonar por amiodarona. Clínicamente puede manifestarse con la aparición de tos y/o disnea progresiva y/o alteración del estado general, acompañado de alteraciones funcionales y radiográficas compatibles con toxicidad pulmonar. Se recomienda un control basal con radiografía de tórax y de función pulmonar, eventualmente espirometría, al inicio del tratamiento y controles clínicos periódicos posteriores y, eventualmente, radiografía de tórax. Las enfermedades pulmonares preexistentes no parecen incrementar el riesgo de desarrollar toxicidad pulmonar, sin embargo, estos pacientes presentan peor pronóstico si ésta se desarrolla. En un paciente que está recibiendo amiodarona, la aparición de cualquier síntoma respiratorio (por ejemplo tos o disnea) debe hacer sospechar la posibilidad de toxicidad pulmonar y deberá evaluarse la historia clínica, examen físico, Rx de tórax y eventuales test de función pulmonar. Cuando se presenta toxicidad por el uso de amiodarona se recomienda discontinuar su administración y administrar corticoides. Agravamiento de arritmias: En un 2 a 5% de los casos tratados, la amiodarona, como otras drogas antiarrítmicas. puede exacerbar seriamente las arritmias presentes haciendo más difícil su reversión, con más riesgo aún cuando se asocia con otros antiarrítmicos. Ante la aparición, durante el tratamiento, de un bloqueo AV de 2° o 3er grado, de un bloqueo sinoauricular o un bloqueo bifascicular, debe suspenderse el tratamiento. Ante la aparición de un bloqueo AV de 1° grado deberán extremarse los controles. Se recomienda la realización de un ECG al inicio del tratamiento. Lesión hepática: El tratamiento con amiodarona puede comprometer el funcionamiento hepático, habitualmente en grado leve, clínicamente asintomático, con elevaciones de los niveles enzimáticos (TGO-TGP); en raros casos se manifiestan alteraciones histológicas y excepcionalmente puede ser fatal. Cuando se triplican los niveles de las enzimas o se duplican en pacientes con niveles basales ya elevados, se debe ajustar la dosis o discontinuar la terapia con amiodarona. Alteraciones de la visión: Se reportaron casos de neuropatía y/o neuritis óptica con alteraciones de la visión, que raramente progresaron a la ceguera. Si aparecen síntomas de daño visual, como cambios en la agudeza visual o disminución de la visión periférica, se recomienda una pronta evaluación oftalmológica y una reevaluación de la terapia con amiodarona. La amiodarona puede producir microdepósitos en la córnea que pueden manifestarse por visión borrosa y halos y son reversibles reduciendo o discontinuando la terapia. Durante la terapia con amiodarona se recomienda una evaluación oftalmológica regular, incluyendo fondo de ojo y examen con lámpara de hendidura. Modificaciones electrocardiográficas: Tener en cuenta que pueden presentarse en el ECG modificaciones que indican impregnación terapéutica y no toxicidad, como alargamiento de QT y aparición de una onda U. Ante la aparición de fenómenos de fotosensibilidad se recomienda disminuir o suspender la medicación y usar protectores solares. Si la reducción de la frecuencia cardíaca cae a menos de 55 latidos por minuto, debe suspenderse la terapéutica hasta el retorno de 60 latidos por minuto. Las náuseas y/o vómitos pueden ser aliviados disminuyendo la dosis o administrando la misma en dos tiempos. En caso de presentarse epididimitis la amiodarona debe reducirse o suspenderse su administración.