ACTIRELAX NORTHIA - Farmacología

Acción sobre el Sistema Nervioso Periférico. Bloqueo muscular: Descripción: La acción curarizante puede observarse fácilmente en los animales y en el hombre por administración de las drogas correspondientes por vía parenteral. a)- Animales: La inyección de curare (extracto vegetal), de sus alcaloides o de drogas curarizantes sintéticas en los animales -batracios, mamíferos- producen debilidad muscular, parálisis y pérdida del tono muscular (flaccidez). Esas manifestaciones siguen un orden; se afectan primero los músculos correspondientes a los nervios craneanos -ojos, orejas-, luego los del cuello y los miembros, después los del tronco y finalmente los músculos respiratorios intercostales y diafragma, produciéndose la muerte por anoxia debido a la detención de la respiración -salvo en la rana o sapo que tienen respiración cutánea-. Si se efectúa la respiración artificial se salva la vida de los mamíferos, y al eliminarse la droga se restablece la actividad muscular normal en el orden inverso al indicado anteriormente, siendo la acción de dichas drogas completamente reversibles. Al comienzo de la acción curarizante, en el conejo es típica la caída de la cabeza por debilidad de los músculos de la nuca; por otra parte, los ratones no pueden mantenerse sobre una red de alambre tejido en plano inclinado o sobre un cilindro rotatorio. En el perro y en el gato, la contracción del músculo tibial anterior producida por estimulación eléctrica del nervio ciático es abolida por la acción de las drogas curarizantes. b)- En el hombre: La inyección intravenosa de los agentes bloqueantes neuromusculares del tipo antidespolarizante como la Tubocurarina provoca efectos rápidos, comienza con diplopía -por parálisis de los músculos extrínsecos del ojo-, estrabismo, ptosis palpebral, disastria (dificultad para hablar), disfagia (dificultad para tragar), y al cabo de 3 minutos existe parálisis de la cara y músculos del cuello, extendiéndose luego los miembros, abdomen y músculos intercostales, que se afectan a los 5 minutos, haciéndose dificultosa la respiración puramente diafragmática; además de la parálisis se produce relajación muscular (flaccidez). Todos esos fenómenos son más rápidos con los bloqueantes despolarizantes como la Succinilcolina cuya acción máxima se produce en menos de 1 minuto. Al debilitarse la respiración, es necesario efectuarla en forma artificial. La conciencia y la sensibilidad permanecen intactas y no se produce sedación ni analgesia. Después comienza la recuperación de la parálisis, lenta con los antidespolarizantes como la Tubocurarina, en sentido inverso, y es completa en unos 60 minutos; es rápida para los despolarizantes como la Succinilcolina, unos 5 minutos. Como sucede en los animales, en los casos de curarizantes despolarizantes, la parálisis es precedida por contracciones fasciculares transitorias. Para los leptocurares como la Succinilcolina, el mecanismo es distinto, en este caso se produce una despolarización persistente a nivel de la placa motora terminal, al igual que con la Acetilcolina a altas dosis - y cuando esta última está protegida de su destrucción por un anticolinesterasa- lo que se debe a la mayor semejanza entre la constitución química de la Acetilcolina y dichos curarizantes -drogas agonistas-, con respecto a la existente con los paquicurares. En esta forma, impidiendo la reconstitución normal de la sinapsis neuromuscular, se produce una inexcitabilidad eléctrica de la membrana muscular adyacente, lo que impide la prolongación del impulso de la placa terminal al músculo. En este caso, la droga provoca primero una despolarización que al propagarse a la membrana muscular adyacente a la que encuentra excitable, da lugar a contracciones fasciculares; pero luego al producirse la despolarización persistente de la placa, se eleva el umbral de la membrana muscular, lo que da lugar a un obstáculo a la prolongación del potencial, produciéndose así el bloqueo neuromuscular. Ahora bien, no se conoce perfectamente el mecanismo de esta elevación del umbral de la membrana muscular y su inexcitabilidad. Las drogas despolarizantes poseen las siguientes propiedades: a) El bloqueo neuromuscular es precedido de una fase de estimulación muscular, evidenciada por contracciones fasciculares transitorias en los mamíferos, mientras que en las aves -pollo- provocan contractura muscular, que conduce a una parálisis espástica sostenida; b) el gato y el hombre son más sensibles que el conejo, que a su vez lo es más que la rata; c) dichas drogas actúan más sobre los músculos blancos o fásicos -de los miembros- que sobre los rojos -diafragma-; d) no presentan o muy poco los fenómenos de la declinación tetánica y la facilitación postetánica; e) los agentes despolarizantes poseen sinergismo entre sí y antagonismo con respecto a los antidespolarizantes; f) Aquellos provocan contracción del músculo recto anterior aislado de rana; g) los citratos fármacos no son antagonizados por las anticolinesterasas que, por el contrario, pueden intensificar la acción; h) en cambio, los anestésicos generales, como el éter y el halotano, son antagonistas de los agentes despolarizantes, requiriéndose dosis mayores; i) los pacientes con miastenia grave no ofrecen una sensibilidad especial a las drogas despolarizantes, pero en ellos es más frecuente el fenómeno del bloqueo dual. Acción sobre el sistema autónomo: Bloqueo Ganglionar: Las acciones despolarizantes y antidespolarizantes de las drogas bloqueantes neuromusculares se ejercen también -no con gran potencia- a nivel de los ganglios autonómicos simpáticos y parasimpáticos, aunque con menor intensidad que para la placa motora terminal. Dichas acciones se evidencian por el bloqueo ganglionar, precedido a veces. -drogas despolarizantes- por una estimulación inicial de las células ganglionares; éstas no responden luego a la estimulación de las fibras preganglionares o a la acetilcolina -transmisor químico a nivel de la sinapsis correspondiente-, que se sigue liberando, sin embargo, debiendo señalarse que para obtener la acción ganglionar se requieren dosis mayores que para el bloqueo neuromuscular; es de observar que a nivel de los ganglios, la acetilcolina ejerce -al igual que en la unión neuromuscular- su acción nicotínica. Con respecto a la Succinilcolina, posee acciones antagonistas a nivel de los ganglios autonómicos y puede dar lugar a bradicardia e hipertensión arterial -estimulación de los ganglios correspondientes-. Sistema Cardiovascular: Corazón: En general, las drogas bloqueantes neuromusculares carecen de acciones directas; en los animales, en el corazón aislado, en el preparado cardiopulmonar y en el corazón "in situ", como también en el hombre, no se modifican sustancialmente el volumen minuto, la presión venosa y el electrocardiograma, aún utilizando dosis elevadas. A veces puede observarse taquicardia -inhibición vagal por bloqueo ganglionar- Por su parte, la Succinilcolina provoca generalmente bradicardia -estimulación vagal, que se suprime por la Atropina-. Vasos: La inyección intravenosa lenta de las drogas bloqueantes neuromusculares no modifica sensiblemente la presión arterial en los animales y en el hombre, aunque a veces puede descender debido al bloqueo ganglionar sobre todo con la Tubocurarina y algo con el Pancuronio, por su parte, la Succinilcolina puede producir un ascenso transitorio de la presión arterial por estimulación de los ganglios simpáticos. Sistema Respiratorio: Ya se ha descripto la depresión respiratoria que producen todas las drogas bloqueantes neuromusculares por parálisis de los músculos correspondientes, por lo que debe emplearse la respiración controlada durante la anestesia quirúrgica, ya que la capacidad y el volumen corriente disminuyen en forma pronunciada. La Tubocurarina y la Succinilcolina, por su parte, son capaces de producir broncoconstricción en los animales -demostrado en el cobayo intacto y en el pulmón aislado-, así como en el hombre, por lo que llega a necesitarse a veces la respiración artificial con presión positiva para vencer dicha broncoconstipación. Como se expresó anteriormente, dicho efecto se debe a la liberación de histamina, que produce también aumento de la secreción bronquial. Por otra parte, la liberación de la histamina y broncoconstricción no se observan con los bloqueantes neuromusculares semisintéticos y sintéticos -salvo alguna vez con la Succinilcolina-.