3TC® - Advertencias

No se recomienda el uso de 3TC® como monoterapia. Insuficiencia renal: En los pacientes con un compromiso renal de moderado a serio, la vida media de eliminación plasmática de 3TC® aumenta debido a la disminución de la depuración. Deberá ajustarse la dosis (Ver Dosificación - Insuficiencia renal e Insuficiencia hepática). Administración una vez al día (300 mg una vez al día): Un estudio clínico ha demostrado no inferioridad entre las pautas de 3TC® una vez al día y 3TC® dos veces al día. Estos resultados se obtuvieron en una población tratada por primera vez, que constaba principalmente de pacientes infectados por el VIH asintomáticos. Terapia triple con nucleósidos: Ha habido informes de una elevada tasa de fallo virológico y de aparición de resistencias en una fase temprana cuando lamivudina se combinaba con tenofovir disoproxil fumarato y abacavir, así como con tenofovir disoproxil fumarato y didanosina en un régimen de una vez al día. Infecciones oportunistas: Los pacientes que reciben 3TC® o cualquier otro tratamiento antirretrovírico, pueden continuar contrayendo infecciones oportunistas y otras complicaciones de la infección con el VIH, y por lo tanto deben ser estrechamente vigilados por médicos experimentados en el tratamiento de pacientes infectados con el VIH. Transmisión de VIH: Debe avisarse a los pacientes que no se ha demostrado que la terapéutica antirretrovírica actual, incluyendo 3TC®, impida el peligro de transmitir el VIH a otras personas a través del contacto sexual o de la contaminación de la sangre. Deberán continuarse adoptando las precauciones debidas. Pancreatitis: Raramente se ha observado pancreatitis en algunos pacientes que reciben 3TC®. No obstante, no está claro si se debe a la farmacoterapia o a la infección subyacente con VIH. El tratamiento con 3TC® deberá interrumpirse inmediatamente si aparecen signos clínicos, síntomas o anormalidades de laboratorio indicativos de pancreatitis. En pacientes pediátricos con historia de pancreatitis se deben extremar las precauciones en el uso de combinaciones de 3TC® más zidovudina, debiendo suspender el tratamiento ante signos y sintomatología clínica o de laboratorio sugestivos de pancreatitis. Acidosis láctica: Se han comunicado casos de acidosis láctica, a veces fatales, normalmente asociados con hepatomegalia grave y esteatosis hepática con el uso de análogos de nucleósidos tanto solos o en combinación, incluyendo lamivudina. La mayoría de estos casos han ocurrido en mujeres. Se debe suspender el tratamiento si se elevan rápidamente los niveles de aminotransferasa, si aparece hepatomegalia progresiva o acidosis metabólica/láctica de etiología desconocida. El tratamiento con 3TC® debe ser suspendido en cualquier paciente que desarrolle hallazgos clínicos o de laboratorio sugestivos de acidosis láctica o hepatotoxicidad (los cuales pueden incluir hepatomegalia y esteatosis, aún en ausencia de una marcada elevación de las transaminasas). La aparición de debilidad generalizada, anorexia, pérdida de peso repentina e inexplicable, síntomas digestivos benignos como náuseas, vómitos y dolor abdominal, síntomas respiratorios (disnea y taquipnea) o síntomas neurológicos puede indicar el desarrollo de acidosis láctica. Casos graves, que a veces han tenido desenlace fatal, se han asociado a pancreatitis, esteatosis hepática/falla hepática, falla renal y niveles altos de lactato sérico. Se debe tener precaución al administrar análogos de nucleósidos a cualquier paciente (en especial a las mujeres obesas) con hepatomegalia, hepatitis u otros factores de riesgo conocidos de enfermedad hepática (incluyendo determinados medicamentos y alcohol). Los pacientes con hepatitis C concomitante y en tratamiento con interferon alfa y ribavirina pueden constituir un grupo de riesgo especial. Debe realizarse un estrecho seguimiento de estos pacientes. La acidosis láctica generalmente aparece después de unos pocos meses de tratamiento. Disfunción mitocondrial: Se ha demostrado in vitro e in vivo que los análogos de nucleótido y de nucleósido causan un grado variable de daño mitocondrial. Ha habido reportes de disfunción mitocondrial en bebés VIH negativo expuestos in utero y/o post-parto a análogos de nucleósido. Los principales eventos adversos reportados son trastornos hematológicos (anemia, neutropenia), trastornos metabólicos (hiperlactatemia, hiperlipasemia). Estos eventos son a menudo transitorios. Se han notificado algunos trastornos neurológicos de aparición tardía (hipertonía, convulsión, comportamiento anormal). Actualmente no se sabe si los trastornos neurológicos son transitorios o permanentes. Cualquier niño expuesto in utero a análogos de nucleótidos o de nucleósido, incluso los niños VIH negativo, deben someterse a un seguimiento clínico y de laboratorio, y en caso de signos y síntomas relevantes debe ser minuciosamente investigada una posible disfunción mitocondrial. Estos hallazgos no afectan a las recomendaciones actuales nacionales para utilizar tratamiento antirretroviral en mujeres embarazadas para prevenir la transmisión vertical del VIH. Redistribución adiposa: Redistribución / acumulación de la grasa corporal, incluyendo obesidad central, agrandamiento adiposo dorsocervical (joroba de búfalo), adelgazamiento periférico y facial, agrandamiento mamario, elevación de los niveles de lípidos séricos y glucosa plasmática, han sido observados en forma separada o conjunta en algunos pacientes bajo terapia combinada con antirretrovirales (Ver Reacciones adversas). Mientras que todos los miembros de las clases de inhibidores de proteasa e inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa han sido asociados con uno o más de estos eventos específicos, ligados a un síndrome general comúnmente referido como lipodistrofia, los datos indican que existen diferencias en el riesgo entre los miembros individuales de las respectivas clases terapéuticas. Además, el síndrome lipodistrófico tiene una etiología multifactorial; por ejemplo el estadio de enfermedad de VIH, la edad avanzada y la duración del tratamiento antirretroviral, juegan un rol importante, posiblemente roles sinérgicos. Se desconoce hasta el momento las consecuencias a largo plazo. La evaluación clínica debe incluir la detección de signos de redistribución adiposa. Se deben considerar los niveles de lípidos en suero y glucosa en sangre. Los desórdenes lipídicos deben ser manejados clínicamente en forma apropiada. Síndrome de reconstitución inmune: En pacientes infectados con VIH con severa deficiencia inmune al inicio del tratamiento antirretroviral, puede aparecer una reacción inflamatoria debida a infecciones oportunistas asintomáticas o residuales, causando condiciones clínicas serias o agravamiento de los síntomas. Típicamente, tales reacciones se han observado dentro de las primeras semanas o meses del tratamiento antirretroviral. Ejemplos relevantes son retinitis por citomegalovirus, infecciones micobacterianas focalizadas o generalizadas y neumonía por Pneumocystis jiroveci (P.carinii). Cualquier síntoma inflamatorio debe ser evaluado sin demora e iniciar tratamiento cuando sea necesario. Pacientes co-infectados con el virus de la hepatitis B: Se ha demostrado que en algunos pacientes con enfermedad crónica causada por el virus de la hepatitis B (VHB), el uso de lamivudina en ensayos clínicos y una vez comercializada, puede dar lugar a una evidencia clínica o de laboratorio de hepatitis recurrente al interrumpir la administración de lamivudina, lo que puede tener consecuencias más graves en pacientes con enfermedad hepática descompensada. Si se interrumpe la administración de 3TC® en pacientes con infección por el virus de la hepatitis B, deberá considerarse la realización de un seguimiento periódico de las pruebas de función hepática y de marcadores de la replicación del VHB. Debido a que los efectos adversos experimentados pueden ser atribuibles al componente zidovudina de la terapéutica combinada, deberán consultarse los datos completos sobre la prescripción de zidovudina antes de iniciar la politerapia. Osteonecrosis: Se han reportado casos de osteonecrosis, especialmente en pacientes con infección avanzada por VIH y/o exposición prolongada al tratamiento antirretroviral combinado (TARC), aunque se considera que la etiología es multifactorial (incluyendo uso de corticoesteroides, consumo de alcohol, inmunodepresión grave, índice de masa corporal elevado). Se debe aconsejar a los pacientes que consulten al médico si experimentan molestias o dolor articular, rigidez articular o dificultad para moverse. Solución oral: Deberá avisarse a los pacientes diabéticos que la dosis de solución oral, para el adulto contiene 3 g de sacarosa. Deberá avisarse a los pacientes que la solución oral NO contiene alcohol. Interacciones con otros medicamentos y de otros tipos: La probabilidad de interacción es escasa gracias a lo limitado del metabolismo y del enlace con proteínas plasmáticas y a una depuración renal casi completa. La lamivudina es predominantemente eliminada por la vía del catión orgánico activo. Deberá pensarse la posibilidad de interacciones con otros fármacos administrados concurrentemente, en especial cuando su principal vía de eliminación sea la secreción renal activa a través del sistema de transporte del catión orgánico, por ej.: Trimetoprima. Otros medicamentos (por ej.: Ranitidina, cimetidina) se eliminan solamente en parte por este mecanismo, no mostrando interacción con lamivudina. Sustancias activas que muestran excreción predominantemente por la vía del anión orgánico activo o por filtración glomerular son poco probables a producir interacciones clínicamente significativas con lamivudina. Zidovudina: Se observó un modesto incremento en la Cmáx (28%) de zidovudina cuando se coadministra con 3TC®, sin embargo la exposición general (ABC) no fue significativamente alterada. La zidovudina no ejerce ningún efecto sobre la farmacocinética de 3TC® (Ver Propiedades farmacocinéticas). Deberá pensarse la posibilidad de interacciones con otros fármacos administrados concurrentemente, en especial cuando su principal vía de eliminación sea la secreción renal activa, por ej.: Trimetoprima. Otros medicamentos (por ej.: Ranitidina, cimetidina) se eliminan solamente en parte por este mecanismo, no mostrando interacción con lamivudina. Los análogos de los nucleósidos (por ej.: Didanosina y zalcitabina) como zidovudina no se eliminan por este mecanismo, siendo improbable que interaccionen con lamivudina. Trimetoprima/Sulfametoxazol: La administración de trimetoprima/sulfametoxazol 160 mg/800 mg, un constituyente del cotrimoxazol, causa un aumento del 40% de los niveles plasmáticos de 3TC® debido al componente trimetoprima. No obstante, a menos que el paciente padezca de compromiso renal, no es necesario ajustar la dosis de 3TC® (Ver Dosificación). Este último no ejerce ningún efecto sobre la farmacocinética de trimetoprima o sulfametoxazol. Cuando la administración concomitante está justificada, los pacientes deberán ser vigilados clínicamente. Debe evitarse administración de lamivudina con elevadas dosis de cotrimoxazol para el tratamiento de neumonía por Pneumocystis carinii y toxoplasmosis. En el metabolismo de 3TC® no interviene CYP3A, siendo improbable que haya interacciones con otros medicamentos metabolizados por este sistema (por ej.: Inhibidores de la proteasa). No se recomienda la administración de lamivudina con foscarnet o ganciclovir por vía intravenosa. Zalcitabina: Lamivudina puede inhibir la fosforilación intracelular de zalcitabina cuando se usan en forma combinada. Por lo tanto, no se recomienda la utilización conjunta de lamivudina y zalcitabina. Embarazo y lactancia: Embarazo: No se ha determinado la inocuidad de 3TC® durante el embarazo humano. En seres humanos, conforme a la transmisión pasiva de lamivudina a través de la placenta, las concentraciones de lamivudina en suero de bebés al nacer fueron similares a las alcanzadas en suero materno y de cordón umbilical en el parto. Aunque los estudios de la reproducción en animales no siempre predicen la respuesta humana, los hallazgos en las conejas sugieren un riesgo potencial de muerte precoz de embriones. Solamente deberá considerarse la administración del fármaco durante el embarazo si el beneficio esperado sobrepasa cualquier posible riesgo. Se han reportado elevaciones moderadas y transitorias de los niveles de lactato sérico, que pueden deberse a la disfunción mitocondrial, en neonatos y niños expuestos en útero o peri-partum a inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa. Se desconoce la implicancia de los aumentos transitorios de lactato en suero. Se han reportado muy raramente, retrasos en el desarrollo, convulsiones y otras enfermedades neurológicas. Sin embargo, la relación causal entre estos eventos y la exposición de los inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa en útero o peri-partum no se ha establecido. Estos hallazgos no afectan las recomendaciones actuales para el uso de la terapia antirretroviral en mujeres embarazadas para prevenir la transmisión vertical de VIH. Lactancia: Después de administrarse por vía oral, lamivudina se excretó en leche materna en concentraciones similares a las halladas en suero. Como lamivudina y el virus pasan a la leche materna, se recomienda que las madres que toman 3TC® no amamanten a sus niños. Se recomienda que las mujeres infectadas por el VIH no amamanten a sus niños bajo ninguna circunstancia, a fin de evitar la transmisión del VIH. Efectos sobre la capacidad para conducir y para manejar maquinaria: No se ha realizado ningún estudio para investigar el efecto de 3TC® sobre la capacidad para conducir o para trabajar con maquinaria. Además, no puede predecirse un efecto perjudicial sobre tales actividades a partir de la farmacología del medicamento. No obstante, deberá tenerse presente el estado clínico del paciente y el perfil de eventos adversos tanto de 3TC® como de zidovudina al considerar la capacidad del paciente para conducir o manejar maquinaria.